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Rendimiento

Respiración, burnout y absentismo laboral

El burnout tiene un componente fisiológico claro: la disfunción respiratoria. Descubre cómo mejorar la respiración reduce el agotamiento profesional.

Cuando el organismo deja de recuperarse

Nunca antes se había hablado tanto de burnout, estrés o salud mental en el trabajo.

Y no es casualidad.

En los últimos años, las bajas laborales relacionadas con la salud mental han aumentado de forma muy significativa hasta convertirse en una de las principales causas de incapacidad temporal en España.

Pero detrás de cada estadística hay algo mucho más importante.

Hay personas que llevan demasiado tiempo sin recuperarse.

Porque el burnout no aparece por tener un mal día.

El burnout aparece cuando el organismo deja de recuperar al mismo ritmo al que se desgasta.

Comienza de forma silenciosa.

Primero cuesta un poco más desconectar al llegar a casa. Después el descanso deja de ser reparador. Mantener la atención requiere cada vez más esfuerzo, la paciencia disminuye y tareas que antes resultaban sencillas empiezan a hacerse cuesta arriba.

El burnout no son porcentajes.

Es acostarse y sentir que la mente sigue trabajando.

Es dormir ocho horas y levantarse con la sensación de no haber descansado.

Es sentir que cada jornada exige un esfuerzo mayor que la anterior.

Cuando el estado de alerta se convierte en la normalidad

El organismo está diseñado para responder al estrés.

El problema aparece cuando deja de salir de ese estado.

Es como conducir un coche con el acelerador ligeramente pisado durante meses. Quizá no circule a gran velocidad, pero el motor nunca descansa. Algo parecido puede ocurrir en nuestro organismo.

El sistema nervioso permanece activado durante demasiado tiempo.

La respiración cambia.

El descanso pierde calidad.

La recuperación se hace cada vez más difícil.

Y llega un momento en el que el cuerpo parece olvidar cómo volver al equilibrio.

Sin darnos cuenta, entramos en un círculo vicioso.

Más estrés.

Peor respiración.

Peor descanso.

Menor capacidad de recuperación.

Y nuevamente más estrés.

La respiración también forma parte de la recuperación

Cuando vivimos bajo estrés mantenido, la respiración suele hacerse más rápida, más superficial y, con frecuencia, aparece la respiración por la boca.

En muchas personas se desarrolla un patrón de hiperventilación crónica y silenciosa sin que lleguen a ser conscientes de ello.

La respiración funcional no elimina las causas del burnout.

Tampoco sustituye unas buenas condiciones laborales, el descanso, el apoyo psicológico o los cambios organizativos cuando son necesarios.

Pero sí ayuda al organismo a recuperar un estado fisiológico más compatible con el descanso, la regulación del sistema nervioso y la recuperación.

Porque respirar mejor no consiste solo en introducir aire en los pulmones.

Consiste en crear las mejores condiciones para que el organismo pueda volver al equilibrio.

Recuperarse también es una forma de rendimiento

No todas las consecuencias del burnout terminan en una baja laboral.

Muchas personas siguen acudiendo a su trabajo cada día, pero lo hacen con menos energía, menor capacidad de concentración y una sensación constante de agotamiento.

Mantener la atención durante una reunión, tomar decisiones o relacionarse con los demás empieza a exigir mucho más esfuerzo.

Cuando las personas se recuperan mejor, también lo hacen los equipos. Mejora la atención, las relaciones, la toma de decisiones y, con ello, el bienestar de toda la organización.

Porque el verdadero rendimiento no consiste únicamente en ser capaces de dar más.

También consiste en ser capaces de recuperarnos mejor.

La prevención empieza mucho antes de la baja

Esperar a intervenir cuando aparece el burnout es llegar tarde.

La prevención comienza mucho antes.

Empieza favoreciendo hábitos que permitan al organismo recuperar el equilibrio cada día.

Dormir bien.

Moverse.

Alimentarse de forma adecuada.

Mantener relaciones sociales saludables.

Y aprender a respirar de una forma más funcional.

No porque la respiración sea la solución a todos los problemas.

Sino porque es una de las pocas funciones del organismo que nos acompaña las veinticuatro horas del día y sobre la que podemos actuar de forma consciente para favorecer nuestra capacidad de recuperación.

Ideas clave

  • El burnout aparece cuando el organismo permanece demasiado tiempo sin recuperarse.

  • Las bajas laborales relacionadas con la salud mental continúan aumentando.

  • El estrés mantenido modifica la forma de respirar y dificulta la recuperación.

  • La respiración funcional ayuda a favorecer un estado fisiológico más compatible con el descanso y el equilibrio del sistema nervioso.

  • Recuperarse bien también forma parte del rendimiento.

Una idea para recordar

El rendimiento sostenible no depende únicamente de cuánto somos capaces de esforzarnos, sino de cuánto somos capaces de recuperarnos.

La respiración no evita que existan días difíciles.

Pero puede ayudar al organismo a recuperar el equilibrio necesario para afrontarlos mejor.

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Evidencia científica

Esta guía se basa en la evidencia científica sobre burnout, salud laboral, regulación del sistema nervioso autónomo, fisiología respiratoria y prevención del desgaste profesional, así como en datos recientes sobre salud mental y absentismo laboral.

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