Solicitar información
Salud y bienestar

Respiración, postura y dolor

La disfunción respiratoria altera la postura y contribuye al dolor crónico de espalda, cuello y hombros. Entiende la relación y cómo mejorarla.

Respirar no solo permite introducir aire en los pulmones. También ayuda a estabilizar el cuerpo, coordinar el movimiento y distribuir las cargas que soporta nuestra columna durante el día.

Por eso, la respiración no influye únicamente en los pulmones. Cada inspiración y cada espiración implican el trabajo coordinado de músculos, articulaciones y cambios de presión que ayudan al organismo a moverse de forma eficiente.

Cuando ese patrón respiratorio pierde eficiencia, el organismo desarrolla compensaciones que, con el tiempo, pueden favorecer la aparición de tensión, rigidez o dolor.

Respirar también es estabilizar

El diafragma no solo es el principal músculo de la inspiración.

Cada vez que se contrae trabaja de forma coordinada con el transverso abdominal, el suelo pélvico y la musculatura profunda de la columna para aportar estabilidad al tronco.

Esta coordinación distribuye mejor las cargas que soporta la columna durante el movimiento y las actividades cotidianas, aportando estabilidad al tronco.

Cuando el cuello compensa la respiración

Cuando el diafragma participa menos en la respiración, el organismo recurre con mayor frecuencia a músculos del cuello y los hombros, como los escalenos, el esternocleidomastoideo o el trapecio.

Estos músculos colaboran en la respiración cuando es necesario. Sin embargo, cuando asumen esa función de forma habitual pueden aparecer compensaciones, rigidez, sobrecarga muscular y molestias en el cuello, los hombros o la espalda.

La postura y la respiración se influyen mutuamente

Una postura mantenida durante muchas horas puede modificar la forma en que respiramos. Del mismo modo, una respiración poco funcional puede alterar la movilidad de la caja torácica y favorecer compensaciones en diferentes regiones del cuerpo.

Respiración y postura forman parte del mismo sistema de movimiento.

El diafragma y el suelo pélvico trabajan en equipo

Cuando inspiramos, el diafragma desciende y trabaja de forma coordinada con el suelo pélvico, el transverso abdominal y la musculatura profunda de la columna para aportar estabilidad al tronco y gestionar las presiones que se generan dentro del abdomen.

Respirar no solo permite vivir. También permite moverse, estabilizar el cuerpo y gestionar las presiones internas que aparecen cientos de veces cada día.

Cada vez que toses, estornudas, ríes o levantas peso, ambos deben coordinarse en milésimas de segundo para responder a ese aumento de presión.

Cuando esa coordinación se altera, el organismo desarrolla compensaciones que pueden dificultar el funcionamiento normal del suelo pélvico.

Por este motivo, la reeducación respiratoria forma parte del abordaje de muchas personas con disfunciones del suelo pélvico, siempre junto a una valoración y un tratamiento individualizados.

¿Respirar mejor ayuda a reducir el dolor?

La respiración no sustituye el tratamiento de un problema musculoesquelético cuando este existe.

Sin embargo, cuando el patrón respiratorio forma parte del problema, recuperar una respiración funcional ayuda a disminuir la sobrecarga muscular, mejorar el movimiento y facilitar el manejo del dolor junto con otras intervenciones.

Cada vez existe más evidencia científica de que el entrenamiento respiratorio contribuye a reducir la intensidad del dolor y mejorar la función en algunas personas con dolor lumbar, dolor cervical y dolor crónico cuando forma parte de un abordaje integral junto con ejercicio terapéutico y fisioterapia.

¿Se puede entrenar?

Sí.

El objetivo es recuperar un patrón respiratorio nasal, silencioso y amplio, en el que el diafragma vuelva a realizar gran parte del trabajo que le corresponde.

Con una evaluación adecuada y un entrenamiento progresivo, el organismo aprende a moverse y respirar de una forma más eficiente.

Ideas clave

  • Respirar también es estabilizar.

  • El diafragma trabaja de forma coordinada con el transverso abdominal, el suelo pélvico y la musculatura profunda de la columna.

  • Cuando otros músculos realizan de forma habitual el trabajo del diafragma pueden aparecer compensaciones y sobrecargas.

  • La postura y la respiración se influyen mutuamente.

  • Recuperar un patrón respiratorio funcional forma parte del abordaje del dolor musculoesquelético y de algunas disfunciones del suelo pélvico.

Una idea para recordar

Cada respiración deja una huella en tu cuerpo.

Cuando respiras más de veinte mil veces al día, pequeños movimientos repetidos terminan marcando la diferencia.

También te puede interesar

Evidencia científica

Esta guía se basa en la evidencia científica sobre biomecánica respiratoria, estabilidad del tronco, función del diafragma, coordinación con el suelo pélvico, control postural, dolor musculoesquelético y entrenamiento respiratorio.

¿Te ha resultado útil esta guía?

Nuestros programas formativos aplican esta ciencia en entornos laborales y educativos.

Solicitar información