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Salud y bienestar

Respiración y envejecimiento saludable

Con la edad, la capacidad respiratoria disminuye. Aprende cómo mantener una respiración funcional es clave para un envejecimiento activo y saludable.

Envejecer también es adaptarse

Todos envejecemos.

La verdadera pregunta no es si vamos a hacerlo, sino cómo queremos llegar a esa etapa de la vida.

No podemos detener el paso del tiempo.

Pero sí podemos influir en muchos de los hábitos que condicionarán nuestra autonomía, vitalidad y calidad de vida.

La alimentación, el ejercicio físico, el descanso, las relaciones sociales y la respiración forman parte de ese conjunto.

No se trata solo de vivir más años.

Se trata de vivirlos mejor.

La capacidad de adaptarse también envejece

A lo largo de esta biblioteca hemos visto que la salud depende, en gran medida, de la capacidad del organismo para adaptarse.

Con los años esa capacidad disminuye de forma progresiva.

Por eso, envejecer bien no consiste únicamente en cumplir años. También en conservar la capacidad de seguir adaptándonos.

Respirar también cambia con la edad

Con el envejecimiento disminuye progresivamente la elasticidad de los pulmones, la movilidad de la caja torácica y la fuerza de la musculatura respiratoria.

Si además llevamos una vida sedentaria, la respiración suele hacerse más superficial y menos eficiente.

No ocurre de un día para otro.

Sucede poco a poco.

Y muchas veces pasa desapercibido.

El movimiento mantiene viva la respiración

Respirar y moverse forman parte del mismo sistema.

Cuando dejamos de movernos, la caja torácica pierde movilidad, el diafragma trabaja menos y la respiración suele hacerse más limitada.

Por el contrario, mantenerse físicamente activo ayuda a conservar la movilidad del tórax, la fuerza de la musculatura respiratoria y una mejor capacidad funcional.

La mejor postura para respirar siempre será la siguiente.

Conservar la reserva funcional

Uno de los grandes objetivos del envejecimiento saludable es retrasar la aparición de la fragilidad.

Mantener la fuerza, el equilibrio, la movilidad y una respiración funcional ayuda a conservar la autonomía durante más tiempo.

Como vimos en otras guías, respirar mejor no significa respirar más.

Significa respirar de una forma más funcional y conservar el equilibrio entre el oxígeno y el dióxido de carbono, favoreciendo que el organismo aproveche mejor cada respiración.

El cerebro también envejece

Con el paso de los años es normal que cambien algunas funciones cognitivas.

La memoria, la atención o la velocidad de procesamiento dependen de múltiples factores.

Mantenerse activo física, mental y socialmente ayuda a conservar la llamada reserva cognitiva.

Dormir bien, controlar los factores de riesgo cardiovascular y mantener una respiración funcional también contribuyen a crear mejores condiciones para que el cerebro siga realizando su trabajo.

Un estilo de vida que protege

Con el paso de los años aumentan procesos biológicos como el estrés oxidativo y la inflamación crónica de bajo grado, ambos relacionados con el envejecimiento.

Ningún hábito puede detenerlos por sí solo.

Sin embargo, un estilo de vida saludable ayuda al organismo a afrontarlos mejor y a conservar durante más tiempo su capacidad funcional.

La respiración forma parte de ese conjunto, junto con la actividad física, la alimentación, el descanso y la gestión del estrés.

La verdadera vitalidad

Envejecer bien significa seguir haciendo aquello que da sentido a nuestra vida.

Caminar.

Viajar.

Jugar con los nietos.

Mantener la independencia.

La verdadera vitalidad no consiste solo en tener energía. Consiste en conservar la capacidad de vivir como queremos vivir.

Ideas clave

• Envejecer es inevitable; cómo envejecemos depende en parte de nuestros hábitos.
• La respiración cambia con la edad, pero puede seguir entrenándose.
• El movimiento y la respiración trabajan juntos para conservar la capacidad funcional.
• Mantener un equilibrio adecuado entre oxígeno y dióxido de carbono favorece un funcionamiento más eficiente del organismo.
• Un estilo de vida saludable ayuda a preservar la autonomía y la calidad de vida con el paso de los años.

En resumen

Respirar bien no añade años a la vida. Puede ayudar a añadir vida a los años.

A lo largo de esta biblioteca hemos visto que la respiración acompaña al organismo desde el nacimiento hasta el final de la vida.

Nacemos respirando de forma funcional.

Con el paso de los años podemos alejarnos de ese patrón.

Aprender a recuperarlo también es una forma de envejecer mejor.

No podemos detener el paso del tiempo.

Pero sí podemos decidir cómo queremos recorrerlo.

Nuestra primera respiración marca el comienzo de la vida. La última señala su final.

Entre ambas transcurre toda nuestra historia.

Cuidar la forma en que respiramos es también una forma de cuidar la vida que sucede entre esos dos instantes.

Porque, al final, vivir también es respirar.

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