Respiración y sistema inmunitario
Una respiración disfuncional mantiene el organismo en estado de alerta crónica. Descubre cómo mejorar la respiración refuerza la inmunidad.
Respirar también es proteger
Cada día respiramos entre 20.000 y 25.000 veces.
Con cada inspiración no solo entra oxígeno.
También inhalamos polvo, virus, bacterias, alérgenos y otras partículas presentes en el ambiente.
Por suerte, nuestro organismo lleva millones de años preparándose para ese encuentro.
Respirar no solo permite obtener oxígeno.
También forma parte de uno de los primeros sistemas de defensa del organismo.
La primera línea de defensa comienza en la nariz
La primera línea de defensa frente a muchos microorganismos comienza antes de que el aire llegue a los pulmones. Comienza en la nariz.
La nariz no es únicamente un conducto por el que pasa el aire.
Es un sofisticado sistema de filtrado, humidificación, calentamiento y protección que trabaja de forma silenciosa con cada respiración.
Los pelos nasales, el moco y millones de pequeños cilios ayudan a atrapar y eliminar muchas partículas antes de que alcancen las vías respiratorias inferiores.
Junto al filtrado mecánico del aire y la acción del sistema inmunitario, el óxido nítrico forma parte de las múltiples estrategias que utiliza el organismo para proteger las vías respiratorias.
Cada respiración es también una decisión: hacerlo por la nariz o renunciar a parte de ese sistema natural de protección.
El sistema inmunitario no trabaja solo
Nuestro organismo no funciona por compartimentos.
El sistema inmunitario mantiene una comunicación continua con el sistema nervioso, el sistema endocrino, la microbiota y el sistema respiratorio.
Cuando vivimos sometidos a un estrés mantenido, el organismo permanece durante más tiempo en un estado de alerta.
En ese contexto, muchas funciones relacionadas con la reparación y el mantenimiento dejan de ser prioritarias.
La respiración favorece un mayor equilibrio del sistema nervioso autónomo y ayuda a crear unas mejores condiciones para que el organismo pueda desarrollar sus funciones con normalidad.
La inflamación también protege
La inflamación tiene mala fama.
Pero sin inflamación no podríamos sobrevivir.
Es una respuesta imprescindible para defendernos frente a infecciones y reparar tejidos dañados.
El problema no es inflamarse. El problema es no dejar de hacerlo.
El objetivo del sistema inmunitario no es permanecer activado de forma constante.
Es responder cuando hace falta y reducir esa respuesta cuando la amenaza ha desaparecido.
Por eso, cada vez existe un mayor interés científico por comprender cómo el descanso, la alimentación, la actividad física y la respiración influyen sobre los mecanismos que regulan la inflamación.
Cuando enfermamos, la respiración también cambia
Seguro que alguna vez has tenido fiebre y has notado que respirabas más deprisa.
No es casualidad.
La respiración cambia porque el organismo ha cambiado.
Combatir una infección aumenta las necesidades energéticas del organismo y modifica la forma en que respiramos para responder a esa nueva demanda.
Defendernos consume energía.
Respiración, metabolismo y sistema inmunitario trabajan coordinadamente para afrontar ese desafío.
Lo que nos dice la investigación
La investigación continúa ampliando nuestro conocimiento sobre la relación entre respiración, inflamación y sistema inmunitario.
Los resultados muestran que el entrenamiento respiratorio puede contribuir a mejorar determinados marcadores relacionados con la respuesta al estrés, la inflamación y el equilibrio fisiológico del organismo.
La respiración forma parte de un estilo de vida saludable.
No sustituye al tratamiento médico, pero sí ayuda a crear un entorno fisiológico más favorable para que el organismo haga su trabajo.
Ideas clave
• La nariz constituye la primera línea de defensa frente a muchos microorganismos.
• Respirar por la nariz permite aprovechar los mecanismos naturales de filtrado y protección del aire.
• El sistema inmunitario mantiene una comunicación constante con el sistema nervioso, el sistema endocrino, la microbiota y el sistema respiratorio.
• La inflamación es una respuesta imprescindible; el problema aparece cuando se mantiene activa más tiempo del necesario.
• La respiración forma parte de un estilo de vida que favorece el equilibrio fisiológico del organismo.
En resumen
Nuestro organismo no funciona por compartimentos. Funciona como un equipo.
La respiración forma parte de ese equipo.
No solo permite obtener oxígeno.
También participa en la primera línea de defensa del organismo, influye sobre el sistema nervioso y mantiene una estrecha relación con el sistema inmunitario.
Respirar bien no consiste únicamente en llenar los pulmones.
También significa crear mejores condiciones para que el organismo pueda protegerse y repararse de forma eficiente.
Porque, aunque no seamos conscientes de ello, cada respiración también forma parte de nuestra defensa.
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