Solicitar información
Rendimiento

Toma de decisiones bajo presión

Bajo estrés, la respiración se altera y la capacidad de razonamiento disminuye. Aprende a mantener la calma y la claridad mental en situaciones críticas.

No solemos tomar nuestras mejores decisiones cuando el organismo está en modo supervivencia

Todos hemos vivido una situación en la que, después de una discusión, una reunión importante o una entrevista de trabajo, hemos pensado:

«Debería haber respondido de otra manera.»

En muchas ocasiones no falta conocimiento ni experiencia.

Simplemente, nuestro organismo estaba funcionando en un estado de elevada activación.

La forma en que respiramos influye en ese estado y, con ello, en las condiciones desde las que pensamos, decidimos y actuamos.

Pensar con claridad también es fisiología

Tomar decisiones no depende únicamente de la inteligencia o de la experiencia.

También depende del estado en el que se encuentra nuestro organismo.

Cuando el sistema nervioso está regulado resulta más fácil mantener la atención, valorar diferentes opciones y responder con calma.

Cuando entra en modo de alerta tendemos a reaccionar con mayor rapidez, prestar menos atención a los detalles y actuar de forma más impulsiva.

No tomamos decisiones solo con el cerebro. Las tomamos con todo el organismo.

Cuando aparece el piloto automático

Nuestro cerebro evolucionó para responder con rapidez ante situaciones que interpreta como una amenaza.

Hoy esas amenazas rara vez son un depredador.

Suelen ser una reunión importante, un examen, una intervención quirúrgica, una conversación difícil o una fecha límite.

En esas circunstancias es fácil responder antes de haber tenido tiempo para pensar.

Cuando pensar demasiado también juega en nuestra contra

Existe una expresión muy conocida:

«El sobreanálisis lleva a la parálisis.»

Cuando la mente encadena pensamientos como «¿Y si sale mal?», «¿Y si me equivoco?» o «¿Y si no soy capaz?», el organismo aumenta progresivamente su nivel de activación.

La respiración suele hacerse más rápida y superficial, el diafragma pierde protagonismo y aparecen compensaciones con la musculatura del cuello y del tórax.

Ser conscientes de la respiración no resuelve el problema.

Pero puede ayudarnos a recuperar un estado fisiológico más favorable para pensar y actuar.

Entrenar para rendir bajo presión

Existen profesiones en las que una decisión tomada unos segundos antes o después puede tener consecuencias importantes.

Bomberos, policías, militares, profesionales sanitarios y deportistas de alto rendimiento trabajan con frecuencia en situaciones de elevada presión.

Por ese motivo, cada vez más organizaciones incorporan el entrenamiento respiratorio como parte de la preparación de sus profesionales.

El objetivo no es eliminar el estrés.

Es aprender a mantener un mayor control sobre la respuesta del organismo cuando la presión aumenta.

Respirar no sustituye a la experiencia ni a la formación.

Pero ayuda a crear mejores condiciones para pensar con claridad, comunicar mejor y actuar con mayor eficacia.

La respiración también crea un espacio para decidir

Imagina que recibes un correo electrónico que te molesta.

Lo lees.

Respondes inmediatamente.

Una hora después piensas:

«Quizá debería haber esperado unos minutos antes de enviarlo.»

Todos hemos vivido situaciones parecidas.

Las mejores decisiones rara vez nacen de responder más deprisa.

Nacen de disponer de un pequeño espacio para pensar con mayor claridad.

La respiración puede formar parte de ese espacio.

No porque decida por nosotros.

Sino porque favorece un estado fisiológico desde el que resulta más fácil responder en lugar de reaccionar.

Ideas clave

  • La toma de decisiones también depende del estado fisiológico del organismo.

  • El estrés favorece respuestas más impulsivas y menos reflexivas.

  • La respiración influye en la regulación del sistema nervioso.

  • El exceso de anticipación modifica nuestra forma de respirar.

  • El entrenamiento respiratorio forma parte de la preparación de numerosos profesionales que trabajan bajo presión.

En resumen

Bajo presión no siempre actuamos como hemos aprendido. Muchas veces actuamos como hemos entrenado.

La presión forma parte de la vida.

No siempre podemos evitarla.

Pero sí podemos entrenar la forma en que nuestro organismo responde ante ella.

La respiración no toma decisiones por nosotros.

Porque las mejores decisiones no suelen nacer de reaccionar más rápido. Suelen nacer de responder con mayor claridad.

¿Te ha resultado útil esta guía?

Nuestros programas formativos aplican esta ciencia en entornos laborales y educativos.

Solicitar información